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Cover: Mujer, sal y pimienta

28oct 12

Panellets. Días de cementerio, dulces y crisantemos


 

 

      PANELLETS

Querida Asun, supongo que ya te habrás dado cuenta pero no tengo otra que recordártelo: se acercan fechas en que eso de dietas y otros buenos pensamientos quedan completamente anulados.

Siento mucho que tu endocrino te eche la bronca, pero este galeno debe aceptar que las vacaciones son para relajarse, para salir a la sierra y comer queso, uva, beber vino, y darse besos y lo que se presente. Y que llegado el otoño, es tiempo de membrillos, de castañas, boniatos, y de la festividad que dedicamos a nuestros fieles difuntos, lo que conlleva comer dulces e ir a los cementerios a renovar los crisantemos y sacar brillo a lápidas, jarrones y fotografias.

Que puede que con los dulces, las castañas y los boniatos se ganen unos quilos, pues bueno… qué haría Mister Honduvilla si no engordáramos un poco? tendría que dedicarse a la psiquiatría, o a otra especialidad. 

       Así que, amiga mía, pon manos al membrillo y haznos esa compota maravillosa y el dulce de membrillo que tanto nos gusta y además, toma nota de cómo hacemos los “panellets” en mi tierra.

 

Almendro en flor. Vincent Van Gogh.

 

No sé definir los Panellets. Solamente decir que son unos pastelitos pequeños, hechos con almendra, azúcar y huevo. Osea como el mazapán, pero que no es el clásico mazapán que comemos por navidad.

Esta tradición de comer estos pastelitos, castañas y boniatos el día 31 de octubre, víspera de la festividad de “Todos los Santos” creo que es típica de muchos rincones del mundo, porque recordar a nuestros muertos también lo es. Así, en México se hace una gran fiesta, se da culto a la muerte visitando todos los cementerios y organizando procesiones donde la necromancia es la protagonista. En lugar de “panellets” hacen figurillas de calaveras de azucar, de rosarios y mil cosas más, todas dulces. Pero el mazapán es privilegio de la península ibérica. En Cataluña “Panellets”, en muchos lugares, “huesos de santos”, más por su forma que por su sabor, afortunadamente.

La elaboración es sencilla, pero como en todo se necesitan “manitas” y en las casas que hay niños puede ser una fiesta porque participan todos. Luego la cocina queda hecha un desastre, pero bueno, se puede pasar una tarde deliciosa.

A esta fiesta, o a esta velada, en Cataluña la llamamos “castañada”, porque aparte de panellets, se asan boniatos y castañas. Antiguamente se bebía vino dulce “mistela” o “moscatel” pero ahora el cava acapara fiestas y festejos. Eso ya lo dejo a gusto de comensales y familias.

Como digo, ésta es una fiesta muy tradicional en Cataluña, no hay casa donde no se coman panellets, castañas y boniatos, bien hechos en casa, bien comprados en las pastelerías y en las castañeras, que todo hay que decirlo, cada día quedan menos y parece que solo aparezcan en tan señalado día.

Y es que, no solamente han desaparecido las castañeras, parece que la americanización en la que estamos inmersos, quiera arrasar con toda la castañada y sustituirla por brujas, calabazas andantes y monstruos varios que nada tienen que ver con nuestras costumbres… pero, tampoco hay que cerrarse a nada y creo que es bueno saber complementar estas tradiciones que ambas juegan con los dulces y el más allá. Difuntos y panellets, ánimas en pena y caramelos, terror al por menor y fiesta en definitiva, llamada Castañada o Halloween el caso es juntarse con amigos o familia y pasar una velada bonita.

Recuerdo que en mis tiempos mozos, cuando todavía no nos habíamos americanizado ni mucho menos, una de las costumbres más arraigadas era la de ir a ver la representación de la obra de José Zorrilla “Don Juan Tenorio”, por todo aquello que tiene la obra de los muertos filtrándose por las paredes y las escenas de cementerio, con una doña Inés que sale de su tumba para salvar a D. Juan, que se arreìente de todos sus pecados al pie de su sepultura.

En cuanto a la banda sonora pues no podía ser otra que el tema de la película Gosht, Melodías desencadenada, por aquello del fantasma y el amor de Demi Moore, aunque también podríamos seguir americanizándonos con Michael Jackson y su Thriller. Así que lo dejo a gusto del consumidor, ambas músicas son muy adecuadas para comer panellets o disfrazarse de calabaza iluminada.

 

http://youtu.be/jQ_ExkfcBao

 

4.7 from 3 reviews
Días de cementerio, dulces y crisantemos. O: Al rico panellet
Prep time: 
Cook time: 
Total time: 
Serves: 10
 
Ingredients
  • INGREDIENTES
  • 1 kg de almendra en polvo
  • 4 huevos
  • 1 kg de azúcar
  • (para las variedades, ver receta)
Instructions
  1. INSTRUCCIONES
  2. Separar las claras de las yemas de los huevos
  3. mezclar las yemas con la almendra y el azúcar
  4. añadir, poco a poco las claras
  5. continuar mezclando.
  6. Separar pequeñas porciones de la masa resultante para hacer las figurillas deseadas
  7. (leer receta).
Notes
El almendro es originario de las zonas montañosas del Asia Occidental y Central. Se tiene constancia escrita de su cultivo desde el año 350 AC. Su difusión por la zona Mediterránea de debe a los fenicios , griegos, romanos y árabes siendo los fenicios los primeros en introducir las semillas y los griegos quienes lo cultivaron culminando su expansión con los árabes ya en el siglo XVII. Es, por tanto, un árbol muy importante dentro de toda esta zona. Se trata de un árbol con una gran simbología en casi todas las culturas y todas ellas tienen al almendro, o a su fruto, la almendra, como protagonista de muchas de sus historias. Por ejemplo: cuenta la mitología griega que su floración repentina y sin haber echado antes las hojas se debe a una historia de amor ocurrida entre Fílide, princesa de Tracia y Acamante, joven guerrero en Troya. Ella le esperaba todos los días junto a la costa pero murió de tristeza sin que el llegara de la guerra y Atenea convirtió su cuerpo en un almendro. Al llegar él solamente pudo acariciar su corteza y éste, Fílide, respondió floreciendo de repente sin echar hojas. para los griegos el almendro sin hojas es símbolo del invierno y del dolor si da almendras amargas. Para los judíos la almendra representa lo escondido y comerla es sinónimo de descubrir un secreto y participar de él. Es de la base de un almendro de donde parte la entrada a la Ciudad de la Luz que en hebreo significa “almendra” Para la religión cristiana el almendro, al ser el primer árbol en florecer, es el símbolo del que vigila. Así, el almendro florecido es el símbolo de Dios vigilante y puede verse en numerosas representaciones como el que aparece tras la imagen de La Pastora. Se trata de la imagen de la Virgen vestida de pastora que mira como juega su hijo con los corderos: ella vigila al hijo que hace de pastor de almas y por detrás de ambos aparece un almendro florecido representando la vigilancia del Dios Padre. La almendra, a su vez, para el cristianismo es el símbolo de Jesucristo en el que la naturaleza divina se encuentra escondida por la humana. La Mandorla o almendra en italiano es como se llama a la forma elipsoidal con dos vértices (uno apuntando al cielo y otro a la tierra) en la que se circunscribe en el arte cristiano a las figuras de Jesús y de la Virgen. Todo esto explica que los panellets (elaborados basicamente con almendras) sean unos dulces que se toman bendecidos en la noche de los difuntos después de las celebraciones religiosas. Por su alto valor calórico es ideal, junto con las castañas y los boniatos, para esta fecha debido a que las campanas de las iglesias tocaban a muerto durante toda la noche y queriendo o sin querer había que hacer vigilia. La almedra ha de ser uno de los alimentos pilares de nuestra dieta debido a su aporte en vitaminas, proteínas, acídos grasos esenciales, calcio, fibras… Un consumo prodente, unos 25g diarios, reducen el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, es ideal para estimular los movimientos intestinales y para conferir sesación de saciedad, al tener una cantidad de proteínas muy parecida a las de la carne es imprescindible en las dietas vegetarianas. De su 52% de grasas dos terceras partes corresponden a ácido oléico y del resto una gran parte corresponde a ácido linoléico, omega 6 que es un ácido graso esencial para el organismo ya que no somos capaces de sintetizarlo. La almendra es una alternativa a la aspirina debido a que contiene una buena proporción de salicilatos. Las almendras son muy valiosas para aquellas personas que no consumen productos lácteos, debido al alto contenido en calcio que poseen. 100 g de almendras aportan casi el doble de calcio que 100 cc de leche (equivalente a medio vaso).

 

 

 

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8 comentarios

  1. Es una receta de las de guardar, María. De las de toda la vida. Una receta de ésas que nos acompañan a lo largo de toda nuestra vida. Yo creo que todos tenemos de ésas recetas aunque no nos demos cuenta. Algunas nos gustan más y otras menos pero son de las que nos terminan haciendo mella.

    Hechos y catados. No muchos pero me he zampado uno de piñones y otro de membrillo (no sé cual me gusta más) y no pienso confesarlo públicamente que ya sabes cómo se pone mi Sr. de las Calorías. Eso sí, el día 5 nos vemos en su consulta a ver cómo le explicas que no he tenido más remedio que comerme dos panellets y que preparar carne de mambrillo. De la cual ya tengo la primera hornada del año.

    En mi pueblo la verdad es que somos más del día de los muertos que de la noche de los difuntos que aunque parezca lo mismo es diametralmente opuesto. Nosotros limpiamos los nichos de nuestros muertos, que en paz descansen, le ponemos flores nuevas y dejamos el cementerio que es un primor, tal que fuese la más florida de las primaveras.

    De comer, pues nos gusta algo muy similar que son los huesos de santo que es también un mazapán pero relleno de batata o yema de huevo. En Medina Sidonia se hacen unos dulces muy parecidos que son los amarguillos con la diferencia que no llevan piñones ni ningún otro adorno y que se les ponen almendras amargas. Es algo menos dulce pero el sabor es muy similar.
    Lo dicho, María: una receta de las de siempre.

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  2. Así es, querida Asun, una receta de las de toda la vida, de nuestras abuelas, ancestrales. Almendras, huevos y azucar. Ingredientes sencillos también de toda la vida.
    Si el Doctor Honduvilla no entiende estas raíces, si no entiende que un panellet al año no hace daño, lo siento por él. Y… si le llevaras una bandejita de panellets de estos que has hecho y que deben estar de muerte, junto con un poco de membrillo y recuerdos de mi parte?
    En cuanto a los difuntos y los muertos… aquí ya se ha empezado la operación “crisantemo”. Ya el cementerio está a tope de almas con abrillantador y gamuzas, ya estan los contenedores llenos de flores de plástico llenas de polvo (y no de ese que luego te reverteris) y el día 1 ya lucirá limpio y reluciente para acoger a los que seremos sus próximos inquilinos entre los cuales alguno dirá aquello de “no os podréis quejar de mi, si buena vida os quité, mejor sepultura os di”.
    Bueno lo dejo que me pongo poetíca y transcendente.
    Eso de las almendras amargas debe ser una exquisitez, seguro.

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    • Nada de escaquearse, María, ya te estás montando en el Ave para hacer frente al de las calorías, que un panellet no hará daño, pero 3 ó 4… Necesito apoyo. Lo que me falta es añadir lo del membrillo a mi cuenta. Además creo que de los que hice ya sólo le voy a poder llevar el papel de aluminio que los cubría y ése es capaz de encontrar allí calorías para engordar al más delgado del barrio. Mejor no darle razones.
      Eso de la “operación crisantemo” suena talmente al 007 con licencia, lo menos, para enterrar.
      Sí, lo de las almendras amargas está también de vicio.

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  3. Ummmmmmmm, me encantan los panellets, los huesitos de santo y los buñuelos rellenos de nata. !Qué rico!
    En mi pueblo también se limpian las lápidas y se colocan flores.

    Hace años, cuando era niña también era muy importante la noche de difuntos. Los niños preparábamos los cabos, una especie de vela fabricada con una trenza de tela de sábana bien estirada a la que echábamos por encima cera derretida. Una vez secos eran como una vela.
    En cuanto oscurecía prendíamos lo cabos e íbamos por lo calles, cuanto más oscuras mejor diciendo, por la ánimas benditas del purgatorio…..
    Contábamos historias de miedo, fantasmas y demás, lo pasábamos muy bien.

    El postre de la zona son las puches, pan frito con una masa de harina, agua y anís.

    Besos

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    • Si es que no nos hace falta importar nada de nada. Si lo que tenemos ya asusta hasta a los muertos, que en paz descansen, por cierto.
      Laura sin los anises en mi pueblo eso son unas poleás de toda la vida. Ricas, ricas. De vez en cuando mi madre me las preparaba para cenar: “¿Y si nos preparamos unas poleás?” Me decía cuando cenábamos las dos solas. Imposible decir que no. De ahí al Sr. de las calorías un paso. Pero qué buenas que me sabían!

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      • Puede que sean unas poleás, no sé, están muy buenas eso sí.

        Ya ves, no hay que importar nada, luces para iluminar la noche y las almas.

        Al Honduvilla ese le vas a tener que pedir una tregua, tenemos pendiente una copa, un té con pastas o lo que se tercie.

        besos

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    • Celebro que te gusten los panellets, los huesos de santo, las puches que no tengo idea de qué son y creo que no he comido nunca. De ahí que seas tan dulcita y tan guapa, Laura.
      Eso de explicar historias de muertos y de terror sí lo conozco, aunque en mi época todavía no habíamos visto el despliegue de calabazas sonrientes, ni monstruitos con un hilillo de sangre en la boca. Los americanos quedaban muy lejos… nosotros nos inspirábamos en esos muertos que transpasaban las paredes y en otros que se levantaban de sus tumbas con unas greñas terroríficas y unas carcajadas espeluznantes. Todo tiene su época, pero lo bueno de estos días es que la base, siempre es la misma: los difuntos, las tumbas y alguna bruja que circula todo el año montada en su escoba aeroespacial.
      Muchos besos, reina y gracias por estar aquí.
      María.

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  4. Todo lo bueno o es pecado o engorda. Eso que hace ya un montón de años alguién dijo, cada día adquiere mayor consistencia. Los pecados puede que algunas/os los hayamos desterrado y los hayamos remplazado por los remordimientos y el sentido de culpabilidad que nos invade cuando vamos a las consultas de las calorias. Pero bueno, mejor que los crisantemos nos pillen contentas.
    Eso de las poleás no lo conozco, pero sí recuerdo que cuando era pequeña, mi madre siempre espolvoreaba cosas con azúcar, era muy bien visto, cosa que también ha cambiado mucho ya que ahora parece que si espolvoreas, p.e. unas naranjas cortadas a rodajas con azúcar, cometes el más grave de los pecados. ¡Quiero volver a ser pequeña!

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